Madrid, Madrid

Madrid, tierra de todos.

Tierra de nadie.

¿Cómo hago para comprenderte? 

Si cualquiera puede tenerte, 

a mi más me cuesta quererte. 


Tus calles ruidosas,

tu gente curiosa,

tus reglas inexistentes,

tu ritmo impaciente.


De buenos y de malos,

de trabajadores y de vagos. 

De alegres y malhumorados,

de amables y enfadados. 


La obsesión de quererte,

la maldición de tenerte. 

La incertidumbre de la suerte,

la imposibilidad de perderte.


Madrid, tierra de todos, 

¿a quién, 

realmente,

le perteneces? 

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